Esta novela no se lee: se atraviesa. El experimento literario que está descolocando a los lectores
No es una historia lineal ni un relato cómodo. El prisma del fuego, de David Soley, propone una novela espejo que puede leerse de varias formas y que obliga al lector a implicarse, releer y elegir. Poesía, barrio, memoria y riesgo narrativo se entrelazan en una obra que no acompaña: interpela.