Tino, ¿qué papel ha jugado la escritura de poesía en tu vida personal? ¿Dirías que es una forma de terapia, de expresión o algo más profundo?
Algo muy profundo quedó grabado en mí con su descubrimiento. A partir de aquel instante cambió mi modus operandi en todos los sentidos de mi vida. Fue la llave que abrió la puerta a un mundo nuevo y personal.
En un mundo donde la poesía a veces parece relegada, ¿cómo ves su lugar en la sociedad actual? ¿Crees que los lectores están volviendo a conectar con este género?
La poesía tuvo su momento álgido en el siglo de oro y el romanticismo, con poetas que dignificaron su arte.
Luego, cayó en declive y fue superada por la novela. A día de hoy, sigue siendo la hermana pequeña de la literatura, aunque parece que va superando ese bache poco a poco.
Si tuvieras que elegir un poema de Radiografía de un trozo de lamento que represente la esencia del libro, ¿cuál sería y por qué?
El primer poema del libro, “hoja de otoño”, representada por su caída, lamentando su angustia y dolor al verse desprendida del amor a su madre.
Llamas a la poesía “la madre de las palabras pequeñas” porque en pocas palabras hay que transmitir mucho. ¿Qué consejo le darías a quienes empiezan a escribir poesía y buscan lograr esa profundidad?
Para escribir poesía y poder trasmitir su mensaje, tienes que tener un sentimiento especial por ella. Hay que amarla y sentirla sin recortes. Poseerla con pasión y atrevimiento.

Con doce libros de poesía en tu trayectoria, ¿cómo dirías que ha evolucionado tu estilo desde que comenzaste hasta este segundo poemario publicado?
El estilo del poeta, y en mi caso, apenas cambió de sentido. Siguen los mismos sentimientos escribiendo versos desde la madurez que dan los años. Digamos, que se vuelven más adultos y profundos. Les falta la agresividad de la juventud.
¿Qué autores o poetas han influido en tu obra y cómo crees que su estilo o filosofía se refleja en tus poemas?
Llevo conmigo la filosofía de tres grandes poetas:
La excelsa poesía romántica de Gustavo Adolfo Bécquer en sus Rimas; la sobriedad de la poesía de Antonio Machado en Campos de Castilla y la sólida poesía costumbrista de Federico García Lorca en Romancero Gitano.
Los tres, tanta monta monta tanto, fueron los verdaderos impulsores de mi amor por la poesía.
Tu libro invita a reflexionar sobre la condición humana. En un mundo tan acelerado, ¿qué papel crees que puede jugar la poesía para ayudarnos a ser más “humanos y dolientes”, como mencionas en tu sinopsis?
Yo creo que la poesía juega un papel predominante en traer a nuestra mente un ánimo conciliador con el ambiente que nos rodea. Es la respuesta a nuestros porqués de la vida y la muerte. Si nos refugiamos en ella puede servirnos de apoyo para hacernos más humanos porque su lectura respira reflexión y sentimiento.
Finalmente, ¿qué esperas que sientan tus lectores cuando lean Radiografía de un trozo de lamento? ¿Qué mensaje o emoción quisieras que se lleven consigo?
Que se emocionen con su lectura y, al mismo tiempo, se conmuevan y reflexionen sobre los avatares de la vida con humildad y comprensión.